El Madrid de nuevo es campeón de Europa, la octava llegó sólo dos años después de la séptima. El Madrid llegó a la final tras superar una primera liguilla con cierta comodidad, una segunda con bastantes más apuros (el 0-1 contra el Rosenborg en la última jornada fue de infarto), y unas rondas eliminatorias donde dio su mejor versión. En cuartos tras el 0-0 de la ida, el Real se sacó uno de los mejores partidos fuera de casa de toda su historia europea. En el mítico Old Trafford, en casa del vigente campeón europeo, los madridistas sacaron todo su fútbol y derrotaron a los ingleses por 2-3, con taconazo de lujo de Redondo incluido para que Raúl anotase su segundo gol del encuentro. Y en semifinales el siempre temible Bayern Munich (2-0 en el Bernabéu y 2-1 en Alemania) eliminatoria en la cual Anelka hizo de lo poco destacado de la temporada. Con ese bagaje se plantó en la final de París ante el Valencia, siendo la primera final de la historia de la competición entre dos equipos del mismo país. No hubo color, solo el negro de la indumentaria madridista aquel día. El 3-0 es el mejor resumen del partido. En la Liga se estuvo excesivamente distraido como indica esa 5ª posición final. En el torneo copero se quedó cerca de la final, pero un solitario gol decidió la eliminatoria ante el Espanyol. Por último apuntar que esa temporada el Madrid disputó, en su condición de actual campeón Intercontinental, el primer Mundial de Clubes organizado por la FIFA. Sin embargo se pasó por el torneo sin pena ni gloria acabado en una discretísima cuarta posición.
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